Cualquier persona, independiente de su tipo de personalidad, puede ser exitosa en el trabajo. Hay introvertidos exitosos y extrovertidos exitosos, optimistas exitosos y pesimistas exitosos. Nuestro estilo de personalidad no determina nuestro éxito y, si bien, es frecuentemente la fuente de muchas de nuestras fortalezas, también puede generar puntos ciegos y obstáculos que pueden impedirnos avanzar.
El valor de los modelos de personalidad es que nos entregan un marco para apalancar las fortalezas y reconocer con mayor rapidez puntos ciegos y obstáculos. Un buen modelo también nos puede proporcionar hojas de ruta para superarlos.
Ningún modelo de estilos de personalidad hace lo anterior mejor que el Eneagrama.
Literalmente la palabra “Eneagrama” refiere a un diagrama con nueve líneas que se intersectan para crear nueve puntos inscritos en un círculo (“Enea” en griego significa nueve y “Grama”, dibujo). Este diagrama es usado para representar nueve estilos de personalidad y las interrelaciones entre esos estilos.
Hay dos dimensiones de la personalidad descritas por el Eneagrama. Uno es nuestro sis- tema inherente de valores instintivos y, el segundo, son las nueve estrategias que usamos para satisfacer esos valores. En otras palabras, el Eneagrama ayuda a entender qué es importante para cada persona y cómo lo hace para conseguir lo que le importa.
La mayoría de los enfoques sobre Eneagrama se centran más en las Nueve Estrategias – es decir el “Enea” – y ven los valores instintivos con una materia menos importante. En Awareness to Action International entendemos que ambas dimensiones son importantes y por eso les prestamos igual atención.

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